El psicólogo de Parejas

Mi trabajo como psicóloga de Parejas

La figura del psicólogo de parejas

Acudir a un psicólogo siempre es síntoma de amor y valentía, y cuando lo haces con tu pareja además significa que te importa la relación, NUNCA es un fracaso. Lo fácil es dejar que los problemas se solucionen por sí mismos o el otro decida o acepte. 

Yo jamás tomaré partido en el conflicto, no esperes eso de mi. Mi paciente es tu relación, y siempre buscaré la manera de cuidarla, entenderla y enfocarla para que ambos viváis tranquilos dentro de ella y aprendáis a comprenderla para saber actuar a tiempo, una vez inmersos en la tormenta o bien ya pasado el problema. 

Nunca buscaré culpables, nunca juzgaré, al revés siempre os validaré porque cada persona tiene derecho a sentir de una forma determinada, única y personal. Os ayudaré a escuchar, a ser asertivos, a entender el proceso del otro, a ser autocríticos, os ayudaré en definitiva a CONECTAR.

Muchos psicólogos de pareja se basan en estrategias de comunicación, en dar «herramientas» para que la pareja solucione los problemas de una forma determinada.

Y muchas de estas estrategias pueden funcionar (y yo las utilizo), sin embargo, algo que he aprendido a lo largo de todos estos años (que no son pocos) es que una pareja que está profundamente desconectada es incapaz de solucionar problemas.

Es como pedir que lean las instrucciones del paracaídas mientras se tiran del avión. Algo imposible.

Cuando sientes que tu relación corre peligro, que la persona a la que amas se aleja, entramos en pánico, y nuestro cuerpo y mente reacciona.

Si no entramos en un estado de calma y conexión, da igual ponernos a solucionar quién hace más o menos tareas en casa, no vamos a entendernos. Sin embargo cuando sentimos que estamos conectados, todo cambia, los problemas son menos problemas e incluso estamos más disponibles a la hora de hablarlo, más receptivos con el otro, nos sentimos más seguros.

Porque siempre es posible. Porque es más que aprender a comunicarse con las palabras y trabajar en la escucha activa. Se trata de supervivencia, de instinto de protección, de protestas ante el abandono. Y todos necesitamos que nos cuiden, que nos amen, que nos miren y nos acepten.

 

EL AMOR ES UN ALMA EN DOS CUERPOS, UN CORAZÓN QUE RESIDE EN DOS ALMAS

 

 

 

Aldara Martos