LA ENFERMEDAD DEL TIEMPO

– ¡Buenos días! – dijo el Principito.
– ¡Buenos días! –respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber.
– ¿Por qué vendes eso? –Preguntó el Principito.
– Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
– ¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
– Lo que cada uno quiere…
– “Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos –pensó el Principito- caminaría suavemente hacia una fuente..”
(El principito de Antoine de Saint-Exupéri)

 

Aldara Martos; psicologa, el tiempo

El tiempo -Salvador Dalí-

El tiempo, parece que nunca es suficiente. Siempre falta, hagamos lo que hagamos y por deprisa que lo hagamos. Además es importante acumular tantas experiencias como nos sea posible, leer los libros más recomendados, ir al gimnasio, cursos de cualquier tipo, una satisfactoria vida sexual -hay un nuevo anuncio de una compañía telefónica que habla de todo esto, es genial – porque todo ello se supone que tiene que hacernos personas más interesantes y felices, pero digo yo..¿Realmente las disfrutamos? Si realmente mientras hacemos todo eso, en lo único que pensamos es en lo que toca hacer a continuación. Pensad en lo primero que hacéis cuando os despertáis por la mañana, si, muchos lo primero que hacen es mirar el reloj –yo me incluyo, y además no me lo quito por la noche, que es peor-. Es comprensible cuando tienes un horario que cumplir en un trabajo u otras “obligaciones”, sin embargo, también lo hacemos los fines de semana. El tiempo se escapa, tengo que aprovechar al máximo cada hora, minuto, segundo del día y eso nos hace esclavos, víctimas sin remedio. En Japón, cuna de la filosofía Zen, han muerto en los últimos años más de mil personas con diagnóstico de Karoshi: una nueva palabra del diccionario japonés que podría traducirse como “muerte por exceso de trabajo”. Esto del trabajo puede que no pase en España –y menos hoy en día -, pero sí ocurre que vivimos con una prisa desmedida, los encuentros reservados al ocio como pueden ser los amigos o tiempo reservado a la diversión son cada vez más breve y menos espontáneos. Quizás la tecnología ha contribuido a todo esto, internet, smart-phones, hacen que se limite la comunicación y que los diálogos sean fugaces y superficiales, incluso el sexo se ve afectado por las prisas, precisamente algo que necesita de toda nuestra atención y calma para sentirlo de verdad antes, durante y después.
Y es que uno se pregunta cómo puede hacer todo lo que tiene que hacer si no corre o utiliza esa tecnología para abreviar y ahorrar tiempo, atrapado en un desafío imposible que lleva muchas veces a la locura más estresante. Todos queremos detener el reloj en algún momento, disfrutar de la compañía, de una situación o de una comida maravillosa. Bien, no tenernos poderes, pero podemos hacer mucho para parar el tiempo o al menos conseguir una sensación muy parecida. Para empezar, os animo a comprobar que sin prisas se puede disfrutar más y mejor de cualquier cosa siendo el resultado objetivamente mucho más “productivo”, por decirlo de alguna forma. Detenerse a sentir, percibir todo con mayor claridad ya sea color, sabor, olor ó textura nos ayuda a que nuestra mente se relaje y sea más creativa, sintiendo más control sobre nuestros propios ritmos, algo que se verá reflejado en nuestra salud, porque la lentitud –que no la pereza- nos devuelve la tranquilidad y con ello la capacidad de disfrutar de la vida.

¿Qué significa para vosotr@s el tiempo? Podéis dejar opiniones y reflexiones abajo